Irrumpió en el mercado discográfico con Viviendo deprisa (1991) y, siendo casi un niño pese a sus 23 años, se convirtió de inmediato en ídolo de adolescentes, aunque el millón largo de copias vendidas y los primeros siete discos de Platino que recibió presagiaban ya un público más amplio. Lo confirmaron sus siguientes entregas: Si tú me miras(1993), Básico (1994) y Alejandro Sanz III (1995). Este último trabajo contenía el single La fuerza del corazón, con el que Alejandro Sanz, lejos de las probaturas experimentales realizadas en discos anteriores, buscaba y consiguió relanzar esa imagen de nuevo ídolo juvenil de los años noventa que se había labrado con los temas de su primer álbum.
Cuando su música comenzó a traspasar fronteras y su consolidación artística era un hecho indiscutible, le compró un Mercedes a su padre y a su madre le montó una peluquería, y más tarde los instaló en una lujosa casa de 600 metros cuadrados en la zona norte madrileña. Siguiendo la misma línea estética y comercial, lanzó al cabo de dos años un nueva colección de canciones, Más (1997), en la que figuraba el tema Corazón partío, que estaba llamado a convertirse en número uno en todos los países de habla hispana.


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